
Nogal
Recuperar espacios con historia es un ejercicio generoso, intuitivo y apasionante que conduce hacia diseños mestizos entre la tradición y vanguardia.

Una casa de toda la vida convertida en nuevo hogar para toda la vida, ese fue el punto de partida. Para ello, la narrativa se centró en la madera de nogal como material que conecta con el carácter artesanal de la vivienda preexistente. La nobleza de esta madera, naturalmente oscura, guía la voluntad por conservar la tradición hacia un diseño del espacio familiar más orgánico y elegante.



La vivienda, distribuida en planta baja, planta primera y altillo, se ordena esencialmente gracias al uso de cuatro materiales. La madera de nogal, que actúa como vehículo discursivo, se equilibra con el lacado en color topo y el acabado cobre y óxido de los elementos metálicos. Su empleo riguroso y consciente logra un diseño en calma con un profundo sentido del orden.


Una prominente escalera de peldaños volados forrados de madera de nogal conduce a la planta primera, donde da continuidad a la materialidad un expresivo pavimento en espiga, dos grandes puertas correderas y panelados. La naturaleza del nogal concede un carácter más sereno a esta planta, destinada a las habitaciones.
Las dos grandes puertas actúan como separación entre dos naves la habitación principal con un vestidor abierto, un baño principal en mármol gris pulpis y una cama de nogal que es protagonista. Las otras dos dependencias están destinadas a una habitación juvenil y un salón de televisión con doble altura.
Con las dos puertas cerradas resalta la entidad e independencia de cada nave, mientras que abiertas el espacio se unifica en armonía.




Un elemento recuperado son las vigas de madera de mobila que cubren el techo, una simbólica piel que da sentido al empleo del nogal como eje del diseño.




En el altillo es donde se emplaza el estudio y la biblioteca, y al que se accede por la escalera principal. La elección de la barandilla de vidrio genera la transparencia perfecta para admirar, en todo su volumen sin interrupciones, la cubierta restaurada de vigas y cerámica.
Una liviana estantería en acero recorre el espacio favoreciendo la sensación de amplitud y relaciona los espacios. El pavimento de moqueta le da confort y equilibra la rotundidad de la cubierta, donde un escritorio en madera de nogal, configura un conjunto armónico e idóneo para el retiro y la concentración.




La voluntad de los propietarios era disfrutar de la planta baja como un lugar de actividad para compartir. Comedor, salón y cocina quedan totalmente integrados en ese espacio central. La apertura al patio respeta los tres vanos originales de la casa con los que se consigue una potente entrada de luz natural.




